145

La llamada se conectó. Sonó una vez. Dos veces. Tres veces.

Cada timbre se tensaba más contra sus nervios, y la duda se colaba donde normalmente vivía la seguridad. Tal vez ella no contestaría. Tal vez lo había bloqueado. Tal vez había visto su nombre y decidió que no valía la pena.

Bien. Tal vez ...

Inicia sesión y continúa leyendo