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Pronto empezaría a soltar maldiciones. A él se le tensaron los testículos ante las chispas de desafío que titilaban en la mirada ardiente con la que ella lo enfrentaba. Bien por ella.

—Ahora… —se lamió los labios, con la mirada ardiéndole sobre ella otra vez—… ¿en qué estaba?

Antes de que ella pud...

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