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—Eso —dijo lentamente— es exactamente lo que necesito.

Izzy soltó un suave grito de entusiasmo.

—Lo sabía.

—Tengo ganas de algo fuerte —admitió Olivia—. Muy fuerte. Posiblemente con limón. O tres.

—No se diga más. Tequila será.

—Ay, Dios —gimió Olivia, aunque la pesadez en su pecho se había aliv...

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