Capítulo 44

—Hija mía, Sonya.

—Sí, Diosa.

—Lamento que hayas tenido que pasar por el dolor que has soportado. Realmente no sabía que eso iba a suceder. Sabía que eran malos, pero nunca aprobaría sus acciones.

—Lo sé, Diosa. Gracias por proteger a nuestros cachorros.

—De nada. Es un honor. También quiero hac...

Inicia sesión y continúa leyendo