Capítulo 55

El calor nos golpeó en el momento en que bajamos del avión. Esa calidez pesada y lánguida que se asentaba sobre tus hombros como una bata de seda—lujosa al principio, pero sofocante si te quedabas mucho tiempo en ella. Incliné mi rostro hacia el sol y dejé que eliminara la tensión que se había aferr...

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