Capítulo 80

No me había movido de su lado desde ayer. Ni cuando las enfermeras me empujaron suavemente para que descansara. Ni cuando me dolía la espalda por la silla del hospital. Ni siquiera cuando me ardían los ojos por mantenerlos abiertos demasiado tiempo.

Aiden no se había movido.

Los doctores dijeron que...

Inicia sesión y continúa leyendo