20

Debo estar soñando... ¡Dios, por favor, déjame estar soñando!

Hoy estoy tan jodidamente muerta...

¡Tal vez olvidé rezar a Dios! Por eso tuve mala suerte y caí en la trampa de mi torturador.

Frente a mí estaba Lucas, completamente empapado.

El batido de fresa se había derramado en su cara y en su...

Inicia sesión y continúa leyendo