50

Presionó su estómago pero nada.

—¡Aléjate de ella, maldito! —gruñí y me arrodillé junto a Camilla mientras tomaba su mano inerte en la mía.

Presioné su estómago tres veces y abrí ligeramente su boca antes de soplar en ella.

Pero no respondía, finalmente llegamos al barco y la cargué en brazos al ...

Inicia sesión y continúa leyendo