Estoy a punto de hacer algo discutiblemente ilegal.

La tienda de juguetes es un caos, en el mejor sentido. Huele a plástico y azúcar, y a colores mezclándose en todas direcciones. Las paredes vibran con música, del tipo que se escucha en programas de televisión para niños, y hay un coro constante de juguetes hablando, riendo, y pitando. Por un segund...

Inicia sesión y continúa leyendo