La triste realidad.

Estacionamos tres casas más abajo, la calle tranquila excepto por el zumbido de una vieja luz del porche y el ladrido distante de un perro. El aire es más fresco ahora, con ese filo agudo que aparece justo antes de que el mundo se vuelva completamente oscuro. Naomi apaga el motor, y la furgoneta hac...

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