Para verlo con ojos inocentes.

Diego

Cuando me despierto, todo se siente suave y cálido y un poco flotante. Hay un zumbido tranquilo, como si el mundo estuviera ronroneando, y cuando abro los ojos, no veo un techo. Veo el cielo. Está en todas partes. Grande, brillante e infinito, justo afuera de la pequeña ventanita junto a ...

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