Entre el rublo y el relieve.

Mis piernas estaban atrapadas, las rodillas bajo una viga de acero y lo que parecía ser la mitad del maldito techo. Trozos de concreto se incrustaban en la carne blanda de mis muslos, anclándome al suelo como una crucifixión en escombros. Mis botas estaban tan apretadas que ni siquiera podía mover l...

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