Capítulo 119

Solté un quejido apenas mis párpados se levantaron.

¿Qué rayos ha pasado aquí?

Todo el cuerpo me dolía, como si me hubiera atropellado un maldito camión.

Con un esfuerzo enorme, me incorporé lentamente. En ese instante, reconocí una voz muy familiar.

"Hola, hermanita..." Me giré hacia donde vení...

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