Capítulo 32

¡Rayos! Esa maldita alarma no paraba de retumbarme en la cabeza...

Al principio me hice la dormida, deseando quedarme un rato más entre las sábanas, pero claro, ese tipo ayer ya me había advertido que hoy lo acompañaría a la oficina como su asistente...

Solté un bufido mientras me revolvía en la c...

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