Capítulo 40 La Verdad Oculta

Al escuchar aquella amenaza contundente, Mia perdió de inmediato todo el valor. Su rostro palideció, dominado por el miedo. Se acercó rápidamente a Arthur y le aferró el brazo, suplicándole con desesperación.

—¡Papá, no permitas que lo divulgue todo! ¡Por favor, detenlo! —rogó Mia, presa del pánico...

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