Capítulo 45

—Buenos días —me saludó Cristian con una sonrisa y se sentó justo al lado opuesto de mí. La mirada en su rostro me asustó, pero no tanto como el hecho de que aún estaba en casa.

—¿H... hola? —le regresé el saludo. Manuela colocó un plato frente a él y nos sonrió a ambos. —¿Llegarás tarde al trabajo?...

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