Capítulo 50

—¡Paz! —escuché la voz de Manuela llamándome desde el pasillo. Bostecé y abrí mis ojos, pero rápidamente me di cuenta de que no podía moverme ni un centímetro. —Mmm... quizá salió temprano —la escuché susurrar para sí misma.

Sí, me había quedado dormida en la habitación de Cristian... y él no me hab...

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