Capítulo 12

El sabor de mi compañera aún perdura en mi boca, dulce como la miel, un recordatorio de la noche que compartimos. Me hizo sonreír antes de siquiera abrir los ojos para ver su belleza radiante. Mi lobo se agitó dentro de mí, tarareando de satisfacción. "Mi compañera," la sola palabra hace que mi lobo...

Inicia sesión y continúa leyendo