Capítulo 22

Los recuerdos del calabozo seguían atormentándome. Incluso hoy, semanas después de que Gina me liberara según las órdenes del Alfa Angus, podía sentir la fría piedra contra mi piel y escuchar el goteo del agua en la oscuridad.

La libertad debería haber sido más dulce que esto, pero ¿cómo podría ser...

Inicia sesión y continúa leyendo