Capítulo 30

El choque de espadas y los gritos de los guerreros despertaron a Lisa de su sueño inquieto. Su cabeza latía como si se fuera a partir, pero el dolor en su pecho era aún peor. Angus. Su nombre solo era un cuchillo retorciéndose en su corazón. —Si le importara, ¿por qué no me ha aceptado de vuelta? ¿P...

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