Capítulo 40

El suave roce contra mi cabello me despertó. Mi cuerpo estaba pesado, pero me rodeaba una sensación de calidez y seguridad—una sensación que no había experimentado en mucho tiempo. Lentamente, abrí los ojos y me encontré con un par de ojos verde esmeralda. Eran penetrantes pero calmantes, como un bo...

Inicia sesión y continúa leyendo