Capítulo 42

La memoria era aguda, implacable, grabada en mi mente como una marca indeleble. Mientras me sentaba solo en mi habitación bebiendo vodka, la luz del fuego parpadeaba en las paredes, creando una danza de sombras que reflejaba el tumulto dentro de mí. El eco de la vacilación de Lisa se repetía una y o...

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