Capítulo 52

El aire fresco de la mañana mordía mi piel mientras caminaba hacia el campo de entrenamiento, tratando de sacudirme los restos del sueño que me había dejado desconcertada y confundida. Un chorro de agua fría en el baño había ayudado, pero mi mente seguía reproduciendo cada detalle: el toque de Hunte...

Inicia sesión y continúa leyendo