Capítulo 16

En algún momento mis piernas se negaron a funcionar. No es que mi cerebro les estuviera ordenando lo contrario. Mi cerebro era implacable al pedirles que se movieran y dejaran de avergonzarnos, pero mis piernas tenían mente propia.

Mis piernas estaban proyectando mis sentimientos y emociones en ese...

Inicia sesión y continúa leyendo