Capítulo 30.

Inmediatamente después de acomodarme en el coche, sentí sueño, no podía mantener los ojos abiertos. Estaba tan cansada de la constante preocupación, correr y esconderme en terrenos muy peligrosos. Un movimiento en falso y podría haber terminado rompiéndome el cuello, la espalda y las piernas, y perd...

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