Desvaneciendo

¡Seguí a Verónica hasta las cámaras de Quentin! ¡¿Qué demonios?! ¿Va a confrontarme frente a Quentin? ¿Él me echará toda la culpa a mí?

—Cierra la puerta al entrar —ordenó, se dirigió hacia la silla y se sentó.

—¿Necesita algo de mí, su alteza? —pregunté, esperando que empezara a lanzarme insultos...

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