capítulo 48

—¿Perdón?— me atraganté con mi saliva.

—Estas son las cámaras de la Reina...— intentó explicar antes de que la interrumpiera.

—¿Por qué me quedaría en estas cámaras?— pregunté nerviosamente.

—Fueron asignadas a usted por el Rey— explicó con tono calmado.

—Ambrose... Perdón, el Rey no haría esto—...

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