CAPÍTULO DIECIOCHO

Habían pasado un total de dos días, seis horas y catorce minutos desde la última vez que hablé con Kim.

Su ausencia y absoluta escasez sugerían una intencionalidad en evitarme todo el tiempo, lo que me hacía pensar demasiado. Anhelaba verla en algún lugar de la casa.

Había ido al cuarto del bebé a...

Inicia sesión y continúa leyendo