CAPÍTULO VEINTITRÉS

La clásica canción de bodas saliendo de los altavoces hábilmente ocultos, la tarde brillante pero no calurosa, los colores sorprendentemente no llamativos del evento y la tensa atmósfera que flotaba en la sala se combinaron para aumentar el inicio de un pequeño dolor de cabeza temporal.

Tenía el de...

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