Capítulo cincuenta y uno

Gabriel

—¡Papá, vamos o llegaremos tarde!—gritó Kary desde abajo.

—¡Solo dame un minuto!—respondí con una risa. Estaba prácticamente rebotando de emoción por la competencia deportiva entre casas. Quería que saliéramos tan temprano como a las 5 a.m., pero afortunadamente, Arian logró calmarla lo su...

Inicia sesión y continúa leyendo