Capítulo setenta y tres

Arian

Había pasado una semana desde la última vez que vi a Gabriel—desde el tiroteo. Desde la llamada frenética que me dejó congelada en el sofá con el corazón latiendo como si intentara escapar de mi pecho. Cada día después de eso, había rezado—no solo por su recuperación, sino por un milagro. Que...

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