Capítulo trece

—¡Emeliano!—el grito de su hermana resonó en sus oídos.

—¡Raina!—respondió, su voz perdida en la oscuridad—. ¡Mamá! ¡Papá!

Raine se despertó sobresaltado, empapado en sudor. Era el mismo sueño, atormentándolo de nuevo. No importaba cuánto se esforzara por recordar, los detalles se desvanecían.

Pe...

Inicia sesión y continúa leyendo