Capítulo veintidós

—Hola, Em—. La cara de Layla se iluminó en la pantalla. —¿Dijiste que tenías buenas noticias para mí?

—Eh, sí—. Raine asintió. —¿Recuerdas que te hablé de Meira?

—Oh, claro. La belleza africana que, sin mover un dedo, logró capturar el corazón del soltero más codiciado, Emeliano Giovanni Brillante...

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