Capítulo veinticuatro

Dos días después

—¿Fumas?— La voz sorprendida de Raine sacó a Tamara de su ensimismamiento.

Tamara dio un salto, su cigarrillo cayó de sus dedos y se desplomó al suelo mientras miraba a Raine con asombro.

—¿Y bien?— insistió él, cerrando la puerta detrás de él.

Tamara abrió rápidamente el cajón ...

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