Capítulo treinta

Dos días después

—¡No, no, no!— gritó Meira, su voz teñida de pánico mientras miraba su teléfono. —¡Raine!

Raine subió corriendo las escaleras, encontrándola en el salón, congelada en su lugar y mirando su teléfono como si acabara de recibir la noticia más impactante.

—Amor, ¿qué pasa?— preguntó,...

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