Capítulo ocho

Stella se volvió hacia Meira mientras estaban de pie una al lado de la otra en el abarrotado salón de actos, su voz baja pero cargada de intriga.

—Descubrí algo interesante el sábado, y lo confirmé el domingo.

Meira frunció ligeramente el ceño.

—¿Como qué?

Los ojos de Stella brillaron con la emo...

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