8. Mi desagradable director IV

Los ojos de Jayden se fijaron en los de ella, fieros y hambrientos.

La agarró de la cadera con una mano, mientras con la otra se apartaba la camisa, y la embistió.

Su coño lo tragó por completo, las paredes de terciopelo lo apretaban como un puño.

El escritorio crujió mientras los papeles se desl...

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