12. Entrenamiento privado II

Marcus se inclinó, su aliento caliente en su cuello mientras presionaba lentamente su palma contra su clítoris.

—Mírate —gruñó, su voz goteando pecado—. Empapada como una puta desesperada y sucia.

Su dedo medio recorrió la costura, presionándola firmemente en su hendidura y delineando su entrada a...

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