25. Hermanastra Querida IV.

La risa de Kai era oscura, vibrando a través de su espalda como una promesa.

Apretó su agarre en la boca de ella, sus dedos presionando más fuerte, mientras su otra mano guiaba su verga, frotando la gruesa cabeza arriba y abajo de sus pliegues, rozando su clítoris con cada pasada hasta que ella tem...

Inicia sesión y continúa leyendo