30. Mi mejor amigo, el padre II.

Se acumularon en sus tobillos y su verga se golpeó contra sus abdominales tatuados—tinta que se arremolinaba desde su pecho hasta sus caderas, una mezcla caótica de calaveras, espinas y frases en latín que gritaban al mundo que se joda.

Jaxon lo miró por un instante, sus ojos oscuros de hambre prim...

Inicia sesión y continúa leyendo