31. Mi mejor amigo, el padre III

Noah se despertó con el sonido del metal resonando como un reloj despertador de prisión.

Todo su cuerpo dolía de la mejor-peor manera: el trasero adolorido, los muslos magullados y la garganta en carne viva de tanto gritar frente al espejo.

Estaba desparramado en la cama de la habitación de invita...

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