42. La esposa exhibicionista Conte II.

Mark todavía jadeaba por la intensidad de su orgasmo, con el pecho agitado.

Soltó un suspiro tembloroso, agarró un puñado de servilletas de la guantera y limpió el desorden de su mano y del cuero.

Luego tiró el montón usado al piso del auto.

Hundido en el asiento del conductor, con el sudor enfri...

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