35. La disciplina no debería hacer sentir tan bien II

Punto de vista de Victor

Serena seguía acurrucada contra mí, con la respiración todavía temblorosa después de correrse en mis dedos. Mantenía la cara enterrada en mi cuello, como si aún no pudiera soportar mirarme.

Yo mantenía la mano entre sus muslos, acariciándola con suavidad a través de la hum...

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