36. La disciplina no debería hacer sentir tan bien III

Punto de vista de Victor

Me quedé helado por un segundo, con la mano inmóvil entre las piernas de Serena. Ella alzó la vista hacia mí con los ojos muy abiertos, presa del pánico.

Sonreí con calma y le presioné un dedo contra los labios.

—Respóndele —susurré—. Dile que solo estamos hablando.

Trag...

Inicia sesión y continúa leyendo