39. La disciplina no debería hacer sentir tan bien VI

Punto de vista de Victor

—Es todo tuyo, papi —gritó Serena, con las uñas arañándome la espalda sin control.

—Mi coño te pertenece. Fóllame como si fuera tuyo.

La follé más rápido, y el sonido de nuestros cuerpos golpeándose llenó su habitación. Me incliné y volví a chuparle las tetas, mordiéndole...

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