Libro uno; capítulo 26

A la mañana siguiente, Stefan reanudó el trabajo en la Plaza Federal Javits como si no hubiera pasado las primeras horas del día ahogando el corazón roto en whisky de centeno. La primera persona con la que se topó al salir del ascensor fue Mira. Llevaba dos expedientes, y los ojos se le iluminaron d...

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