Libro uno: Capítulo 31

Stefan se dio la vuelta para encararlo, el pecho agitado, los ojos encendidos de furia y de algo más que se negaba a nombrar.

—Eres una criatura malvada. ¡No te vas a salir con la tuya, nunca! ¡La Oficina te va a encontrar y te va a encerrar por el resto de tu vida!

Soren sonrió, despacio y cruel....

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