Libro uno: Capítulo 33

Stefan gritó. El plug lo estiraba, lo llenaba, y la sensación era tan intensa, tan abrumadora, que no podía pensar, no podía respirar, no podía hacer nada más que sentir.

—Ahí —dijo Soren, con una voz suave y a la vez cruel—. Así está mejor, ¿no?

Stefan negó con la cabeza, con las lágrimas corrién...

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