Libro uno: Capítulo 35

Stefan había perdido la cuenta por ahí del quinto o sexto latigazo, cuando el dolor dejó de sentirse como dolor. Sus sollozos se transformaron en otra cosa que no reconocía como su propia voz.

—Ahí está —ronroneó Soren, y Stefan pudo oír la sonrisa en su voz.

—Te lo dije. Te dije que esto era por ...

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