Capítulo 122

Valencia estaba sentada frente a ella, con la barbilla apoyada en las manos, observándola en silencio mientras se tomaba la sopa. Una sonrisa tenue le asomaba en las comisuras de los labios, pero los ojos le brillaban, cargados de lágrimas que aún no caían.

Lucinda se terminó la última cucharada, d...

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